¿Socialistas para qué?
Ver al compañero Giustiniani levantar la mano junto a Menem, Rodríguez Saá, Reuteman, Duhalde (Chiche) y sus secuaces Morales y Sanz, debería ser un disparador que llame a la reflexión al próximo 3º Congreso del Partido Socialista, para que no se agote en un mero formalismo burocrático, o peor aún, se dedique a expulsar a compañeros/as, más cuando el PS cruje por dentro. Si repasamos las últimas elecciones, el socialismo tuvo diferentes estrategias electorales según el distrito. En Santa Fe obtuvo una clara victoria en un frente, contrapuesto a CABA que solito sufrió la peor derrota de la historia en la Ciudad. En tanto que en Provincia de Buenos Aires el oficialismo intervino el partido para aliarse al radicalismo, mientras que en La Rioja se fue en un frente de izquierda y en Santa Cruz se constituyó un nuevo partido, para citar los variados caminos del PS.
Es claro que hay un debate interno sobre el rol del socialismo, básicamente esta la visión que ostenta la defensa de los ropajes republicanos, y termina aliada al radicalismo, votando con la sociedad rural y dándose la mano con Reuteman y Duhalde; y de quienes propiciamos un espacio amplio, democrático y participativo. En tal sentido, tenemos el desafío de articular una propuesta que pueda poner al Partido Socialista en su rol histórico en la construcción de la política argentina, donde se defienda la economía social, el avance de los derechos, la participación ciudadana y el latinoamericanismo; nada de eso se logra con Morales y Sanz, y menos con Menem y Rodríguez Saá.
Si bien en Santa Fe, con independencia de criterio, se pudo generar una propuesta alternativa, el compañero Binner no puede estar ausente del escenario nacional. Debe reorientar la política partidaria, asumiendo la conducción del PS y ser el constructor de un bloque de centroizquierda, que en vez de obstruir por obstruir, condicione hacia el avance de conquistas sociales. Para ello, hay que profundizar el debate sobre las líneas de acción programática del socialismo; impulsando la reactivación de sus espacios de deliberación, sus ámbitos de participación y sus mecanismos democráticos de decisión, para que el Partido Socialista tenga la capacidad de generar transformaciones progresistas y no termine allanando el camino para la vuelta de un modelo excluyente.
Buenos Aires, 6 de marzo de 2010






Sr. Ricardo Romero:
ResponderSuprimirNunca fuí un conformista, ni antes, al ingresar al PS a los 18 años, ni ahora - con 82- que el partido parece estar condenado a desaparecer.
Pero nunca como ahora me parecieron tan poco merecedores de respeto muchos dirigentes.
Fíjese usted el caso de Alejandro Rofman. Una persona que yo respetaba, pero que en un intercambio de opiniones por e-mail me dijo que él sostenía el Socialismo Nacional y Popular, que éste era el mejor gobierno de los últimos 50 años y que Perón era cosa del pasado (¡qué mala memoria!).
¡Y qué decir de aquellos que aceptaron puestos rentados de este gobierno!.
Giustiniani no me merece mejor concepto, pero una cosa es dialogar con los adversarios y otra aliarse con los corruptos ávidos de poder que nos gobiernan.
Si tuviera que ordenar los diferentes partidos y dirigentes de la política nacional según el concepto que me mercen, no sería fácil la tarea, pero de lo que no tengo dudas es que a los de este gobierno los colocaría en el último lugar.
Socialismo, Socialismo nacional o Socialismo popular son los polos opuestos del Socialismo tal cual lo entendí toda mi vida.
Cordialmente
ARQTO. ROBERTO PAGURA